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Las creencias indígenas de los pueblos
Mapuche y Coyas:
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Las creencias indígenas del pueblo
Mapuche de Chile, de los Coyas del noroeste
argentino y los antiquísimos Maya-Quiché de
Guatemala, tienen, a pesar de sus diferencias,
muchos puntos en común. Ellos
ven la naturaleza, como una “gran
energía, que da vida”. Esta
energía para los mapuches es masculina
y femenina al mismo tiempo y es innominada,
puesto que esta “idea divina está representada
en todas partes, en todos los elementos
de lanaturaleza”, afirma Sofía
Painiqueo. Asimismo, la espiritualidad
mapuche se centra en creencias concretas,
no abstractas. En cosas que se puedan
admirar y adorar cada día, como árboles,
ríos, etc. En el mundo andino
de los Coyas, el mito de la creación
del hombre tiene un referente igualitario.
Hombre y mujer (Manco Capac y Mama Ocllo)
salieron al mismo tiempo de las aguas
del lago Titicaca. Después de
observar su alrededor, descubrieron dos
energías completamente distintas,
pero complementarias a la vez. Una remite
al universo espiritual (wiracocha); la
otra al universo material (pacha). Esta
unión está presente no
sólo en los diversos elementos
del medio, sino también en cada
persona.
El desequilibrio de una en desmedro de la otra puede producir grandes perjuicios
tanto en el hombre como en la naturaleza. Lo que nivela tanto a unos como a
otros es la noción de entender que el tiempo es circular, que la redondez
del tiempo genera la vida. “Pasado, presente y futuro se confunden para
que el hombre extraiga de ellos las diversas enseñanzas de la vida”,
señala el indígena Raúl Mamani.
En la cosmogonía Maya-Quiché, el centro del universo está representado
por un árbol y a partir de éste se extienden los cuatro lados
del mundo.
La existencia depende de cuatro elementos fundamentales que son el sol, el
agua, la luna y la tierra. Y dentro de ellos mismos tienen su opuesto: agua-tierra,
sol-luna. Porque la vida tiene significado en cuanto es una unión de
opuestos. “Todos vivimos y respetamos la naturaleza porque es el centro
creador”, sostiene la sacerdotisa Lesbia Amanda.
Para todos ellos, la sabiduría de la tierra es tan poderosa que si el
hombre fuera capaz de tomar conciencia de su grandiosidad, podría asimilar
sólo las energías positivas y liberarse de las energías
negativas que, no sólo le afectan a él, también afectan
al gran espíritu que es la tierra. |
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